Terapia familiar · Adolescentes
Terapia para adolescentes
y su familia
La adolescencia remece a toda la familia. Acompañamos a tu hijo o hija y a ustedes en los conflictos de esta etapa, con un enfoque que mira a la familia completa.
Por qué la adolescencia tensiona tanto
No es que tu hijo cambió contra ti
La adolescencia es una etapa de cambios físicos, sociales y psicológicos intensos. El adolescente está construyendo su identidad y buscando autonomía, y eso —de forma esperable— tensiona la relación con los padres. Que haya más conflicto no significa que algo esté roto: significa que la familia está atravesando una transición.
La mayoría de los adolescentes no vive esta etapa como una "tormenta" permanente. Pero cuando los conflictos se vuelven constantes, intensos o empiezan a afectar el ánimo, el colegio o los vínculos, vale la pena buscar apoyo. La terapia ofrece un espacio para que el adolescente se sienta escuchado y para que la familia recupere la comunicación.

Cuándo buscar ayuda
Señales que conviene no dejar pasar
La adolescencia tiene altibajos normales. Lo que enciende la alerta es cuando un cambio se sostiene en el tiempo o se intensifica:
- Aislamiento marcado y sostenido: deja de ver amigos, se encierra, abandona actividades que antes disfrutaba.
- Cambios de ánimo intensos y persistentes: tristeza, irritabilidad o angustia que no ceden con los días.
- Caída importante en el rendimiento o asistencia al colegio.
- Cambios bruscos en el sueño o la alimentación.
- Conductas de riesgo: consumo de alcohol o drogas, agresividad, conductas autolesivas.
Ante la duda, una consulta orienta. No hace falta esperar a que la situación sea grave para pedir ayuda.

L-V 10:00-21:00 · Confidencial, sin compromiso previo
Cómo es el proceso
El adolescente tiene su espacio; la familia es parte
Trabajamos con enfoque sistémico: el malestar de un adolescente casi siempre ocurre dentro de una red de relaciones, así que mirar a la familia completa ayuda. Según el caso, combinamos sesiones individuales con el adolescente y sesiones con los padres o la familia.
El adolescente tiene un espacio propio, con una confidencialidad que se le explica desde el inicio — esa confianza es lo que le permite abrirse. Los padres no quedan afuera: participan en momentos definidos, porque son parte de la solución. Un estudio de terapia familiar sistémica reportó, tras el proceso, menos problemas emocionales y conductuales y mejor convivencia. No prometemos resultados, pero ese es el trabajo.
Por qué importa no postergarlo
En Chile, la mayoría no recibe ayuda a tiempo
Un estudio en estudiantes de educación media de la zona norte de Santiago (2023) encontró que más de la mitad daba positivo en un tamizaje para al menos un problema de salud mental. Y según investigación publicada en Andes Pediátrica, cerca del 80% de los adolescentes que cumplen criterios no está recibiendo tratamiento.
La Defensoría de la Niñez ha advertido un deterioro importante de la salud mental en la adolescencia. Son cifras de tamizaje y de una zona específica, no un diagnóstico nacional — pero apuntan a algo claro: pedir ayuda a tiempo marca la diferencia, y muchas familias la postergan.

Preguntas frecuentes
Lo que más nos consultan
Si tu hijo o hija lo está pasando mal, no tienen que resolverlo solos
Pide una hora y vemos juntos cómo acompañarlos. Presencial en Providencia u online en todo Chile.