Ansiedad
Cuando la preocupación
y la alarma del cuerpo
no te dejan en paz
La ansiedad no es flojera ni “estar exagerando”. Es una respuesta que se quedó encendida — y hay formas concretas de regularla.
Lo que se siente
La ansiedad no está “solo en tu cabeza”
Se vive en el cuerpo, en la mente y en lo que dejas de hacer. Si reconoces varios de estos signos, hay formas concretas de trabajarlos.
En el cuerpo
- Palpitaciones, taquicardia u opresión en el pecho
- Sensación de ahogo o respiración agitada
- Tensión muscular, mandíbula apretada, dolores
En la mente
- Preocupación constante difícil de frenar
- Rumiación y pensamientos catastróficos
- Niebla mental y problemas de concentración
En el sueño y la conducta
- Insomnio o despertares con angustia
- Evitar lugares, planes o situaciones
- Irritabilidad y cansancio que no cede
Algunos de estos síntomas físicos también pueden tener causas médicas. Si aparecen de forma intensa o repentina, conviene descartarlas primero con un médico.
No toda ansiedad es igual
Las formas que toma la ansiedad
Reconocer de qué tipo se trata orienta el trabajo. No es para etiquetarte — es para saber por dónde empezar.
Ansiedad generalizada
Preocupación excesiva y constante por muchas cosas a la vez, la mayor parte del tiempo, difícil de “apagar”.
Crisis de pánico
Episodios súbitos de miedo intenso con síntomas físicos fuertes. El temor a que se repitan también angustia.
Ansiedad o fobia social
Miedo intenso a ser juzgado o quedar en evidencia, que lleva a evitar reuniones, exposiciones o el contacto social.
Fobias específicas
Miedo desproporcionado a algo concreto —volar, alturas, manejar— que termina condicionando tu vida diaria.
Cómo trabajamos
No se trata de “relajarse y ya”
Calmar la ansiedad en el momento ayuda, pero el cambio dura cuando entiendes de dónde viene y aprendes a manejarla. Trabajamos con terapia cognitivo-conductual.
Entender tu ansiedad — ver cómo funciona el círculo entre pensamiento, cuerpo y conducta que mantiene la alarma encendida.
Reordenar los pensamientos catastróficos — identificar y flexibilizar las interpretaciones que disparan el miedo antes de que se vuelvan automáticas.
Aprender a regular el cuerpo — respiración, registro corporal y técnicas para bajar la activación en el momento en que aparece.
Enfrentar de a poco lo que evitas — exposición gradual para recuperar terreno, sin que el miedo siga decidiendo por ti.
Sostener los avances — prevención de recaídas, para que las herramientas queden contigo más allá de la terapia.

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Una duda frecuente
Terapia y medicación no son rivales
Lo que hace la terapia
Trabaja el motor de la ansiedad: los pensamientos, la conducta y la forma de regular el cuerpo. Es lo que produce cambios que se sostienen en el tiempo.
Cuándo entra la medicación
Cuando los síntomas son muy intensos, un médico psiquiatra puede evaluar si un fármaco podría ayudar a bajar la alarma física mientras avanza el trabajo terapéutico.
No recetamos medicamentos —somos psicólogos—. Hacemos la terapia y, cuando corresponde, coordinamos la derivación para trabajar en conjunto con tu médico.
Preguntas frecuentes
Dudas frecuentes antes de pedir ayuda
También puede ayudarte
Estrés y burnout
El desgaste crónico que suele alimentar la ansiedad.
Acoso laboral
Cuando la ansiedad nace de un ambiente de trabajo hostil.
Soledad
Cuando la soledad viene acompañada de angustia constante.
Guía: controlar la ansiedad
Técnicas con respaldo para bajar la ansiedad paso a paso.
Crisis personales
Otras situaciones que acompañamos en terapia individual.
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