Acoso laboral
Un espacio para procesar lo que viviste
y decidir tus próximos pasos
El acoso laboral no es debilidad tuya ni algo que “se pasa solo”. Deja huellas reales en el sueño, la concentración y la autoestima. Aquí encuentras un espacio confidencial para procesar lo vivido y decidir tus próximos pasos.
Lo que notas en ti
Lo que el acoso deja, aunque nadie lo vea
El hostigamiento sostenido se mete en el cuerpo, la mente y las emociones. Si reconoces varios de estos signos, lo que vives puede tener nombre — y tiene camino.
En tu mente
- Problemas de concentración y fallos de memoria
- Bajo rendimiento y desmotivación profunda
- Rumiación constante sobre lo que pasó
En tu cuerpo
- Insomnio y fatiga que no se va con el descanso
- Dolores de cabeza, cuello y espalda
- Molestias digestivas y tensión permanente
En tus emociones
- Pérdida de autoestima y sensación de culpa
- Irritabilidad, pesimismo, ganas de aislarte
- Angustia, ánimo bajo o episodios de ansiedad
No todo el acoso es igual
Las formas que toma el mobbing
Reconocer de qué tipo de acoso se trata ayuda a entender qué pasó y por qué te afectó como te afectó. No es para etiquetar — es para dejar de sentir que “exageras”.
Vertical descendente
Una jefatura hostiga de forma sistemática a quien tiene a cargo. Es el más frecuente y suele dejar indefensión y desmotivación severa.
Vertical ascendente
Un grupo de subordinados hostiga a una jefatura. Deslegitima el rol y genera estrés agudo.
Horizontal
Ocurre entre pares del mismo nivel. El aislamiento del grupo erosiona la autoestima y el sentido de pertenencia.
Estratégico o de gestión
Presión sostenida para forzar una renuncia, o exigencia por miedo para “producir más”. Deja sensación de fracaso injustificado.
Cómo trabajamos
No se trata solo de “salir de ahí”
Cambiar de trabajo puede ser parte de la solución, pero no repara por sí solo el daño. El trabajo terapéutico se orienta a recuperar lo que el acoso desgastó.
Validar lo que pasó — ponerle nombre al maltrato y dejar de cargar la culpa que no te corresponde.
Procesar las emociones difíciles — rabia, tristeza, miedo y culpa, sin que se queden atascadas en el cuerpo.
Trabajar los síntomas — ansiedad, insomnio e hipervigilancia que el acoso suele dejar.
Recuperar límites y autoestima — volver a confiar en tu criterio profesional y aprender a poner límites firmes.
Decidir los próximos pasos con claridad — denunciar, cambiar de trabajo o quedarte, desde un lugar más sereno y no desde el miedo.

L-V 10:00-21:00 · Confidencial, sin compromiso previo
Tus derechos
Ley Karin: tus derechos y la atención psicológica temprana
La Ley 21.643, conocida como Ley Karin, vigente desde agosto de 2024, te protege frente al acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en el trabajo: tu empleador está obligado a prevenir, investigar y sancionar estas conductas, y tú tienes derecho a acompañamiento.
Si presentaste una denuncia, puedes acceder a la Atención Psicológica Temprana (APT) que entregan las mutuales (ACHS, Mutual de Seguridad, IST o ISL), según la evaluación de tu caso. La terapia individual en Centro Psiquis puede complementar ese apoyo, o ser tu espacio si prefieres un proceso privado y continuado.
Para orientación legal o sobre tu denuncia, consulta con la Dirección del Trabajo, tu mutual o un/a abogado/a. En terapia te acompañamos en lo emocional, no en lo jurídico.
Preguntas frecuentes
Dudas frecuentes antes de pedir ayuda
También puede ayudarte
Estrés y burnout
Cuando el desgaste laboral ya no se va con descanso.
Ansiedad
Para la angustia y la alerta constante que deja el acoso.
Soledad
El aislamiento y la pérdida de pertenencia que el acoso provoca.
Guía: acoso laboral (mobbing)
Tipos, síntomas y cómo actuar paso a paso.
Crisis personales
Otras situaciones que acompañamos en terapia individual.
Entrevista psicolaboral
Si tras dejar un trabajo hostil enfrentas nuevos procesos de selección.
Da el primer paso
Tu valor profesional no se mide por cómo te trataron
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